07 Ene

La mediación, una vía completamente desconocida en los conflictos sanitarios

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La mediación es una vía alternativa a la judicial que permite encontrar una solución a los litigios sanitarios. A pesar de las ventajas que aporta esta fórmula, que hace posible abordar precozmente conflictos entre profesionales que pueden derivar en riesgo psicosocial, en los últimos años apenas se ha aplicado en contadas ocasiones en comunidades como Cataluña. Desde la Sociedad Catalana de Mediación en Salud se insiste en que esta actividad ha sido anecdótica frente a las centenares de reclamaciones judiciales interpuestas por los conflictos que se podrían haber resuelto sin llegar a los tribunales, de manera más ágil y menos costosa.

Para el presidente de esta sociedad científica, el abogado Francesc José Maria i Sánchez, hay muchas razones que explican la tendencia a judicializar los conflictos sanitarios. Una de ellas es la falta de una cultura de diálogo en el tejido social que afronte los conflictos con la idea de que todas las partes deben ganar. “Tampoco ayudan mucho los dirigentes políticos, con el ejemplo que dan al judicializar controversias, ni determinados programas de televisión con mucha audiencia en los que el debate sobre los diferentes puntos de vista se sustituye por el enfrentamiento, el griterío e incluso el insulto”, puntualiza el presidente. Todos ellos envían un mensaje negativo a la población.
A esto hay que añadir el desconocimiento social y entre los profesionales sanitario de la figura de los mediadores. En su opinión, perfectos desconocidos para la mayoría de la población a la vista de su escasa utilización y los nimios resultados prácticos que se obtienen.
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El empleo de estas fórmulas de negociación extrajudiciales también puede suponer un freno a la práctica de la medicina defensiva, en plena expansión. El presidente de la sociedad catalana asegura que podría contribuir de manera considerable, ya que los profesionales se sentirían menos preocupados por las consecuencias de un posible error, al que todos se encuentran expuestos. Si las consecuencias de un fallo pueden acordarse con el paciente o su familia en un proceso de mediación, y en la medida que se generase esta práctica, los profesionales perderían incluso el miedo a confesar su error, destaca.
Y es que muchas veces, sostiene, quien ha sido víctima de un fallo médico lo único que pretende es que pidan disculpas por ello, que alguien les explique lo que ha pasado. Por su parte, cree que el profesional necesita “saberse perdonado por aquel a quien sin querer ha provocado un daño”. (…)
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