30 Sep

‘Hemos aprendido a hablar sin discutir por nuestro hijo’

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La mediación familiar como alternativa a la vía judicial se está convirtiendo en uno de los procesos más demandados por las familias a la hora de resolver conflictos. Desde una ruptura de pareja o el reparto de una herencia entre hermanos, hasta cualquier otra cuestión en la que entren en disputa miembros de una misma familia.

Dado el interés creciente de las familias por esta opción, desde el pasado mes de enero la Dirección General de Familia y Menores ofrece este servicio de forma gratuita en Baleares y en estos primeros nueve meses ha recibido un total de 220 solicitudes.

Una de ellas ha sido la de Rafael e Isabel, quienes optaron por recurrir a la mediación ante su inminente separación, en busca de acuerdos comunes por el bien de su hijo de cinco años. Una decisión de la que ninguna de las dos partes se arrepiente ante los resultados obtenidos.

«Gracias a la ayuda de nuestra mediadora hemos aprendido a hablar sin discutir y hemos podido llegar a acuerdos», asegura convencido Rafael, para acto seguido destacar el excelente trato que tanto él como su ex pareja recibieron durante todo el proceso.

En la misma línea se pronuncia Isabel, para quien la proximidad en el trato y la profesionalidad de las mediadoras fueron claves para poder solucionar las diferencias que le separaban de Rafael en el momento de la separación.

«En ningún momento se pusieron a favor de uno ni del otro, sino que nos ayudaron a alcanzar pactos de manera totalmente confidencial», destaca Isabel, cuya relación con su ex pareja actualmente es de lo más cordial. «¿Para qué llevarse mal si no nos lleva a ningún sitio? Lo importante es hacer lo mejor por el bienestar de nuestro hijo», argumenta la mujer.

Ambos reconocen que para llegar a este buen entendimiento han tenido mucho que ver las pautas aprendidas durante el proceso de mediación, que en su caso se resolvió en apenas cinco sesiones. «Cada uno puso sobre la mesa sus respectivos puntos de vista y a partir de ahí empezamos a dialogar y a entendernos sin necesidad de acudir a los juzgados», aseguran. (…)

«Cada uno expone aquello que quiere tratar. Suelen ser cosas muy cotidianas, del día a día, pero fundamentales para alcanzar los primeros acuerdos y que ellos vean que son capaces de llegar a un entendimiento», argumenta Pepa, al tiempo que recalca la necesidad de que los hijos sepan que aunque los progenitores se hayan separado como pareja, no lo han hecho como padres.

Una de las cosas que entraña una mayor dificultad es la gestión de las emociones, especialmente cuando hay niños pequeños de por medio. «El concepto de vivienda familiar es muy conflictivo porque parece que el que se va de la casa deja de ser familia y no es así. Los dos siguen siendo padres», incide Teixidor, por lo que resulta fundamental establecer un calendario para que los niños no pierdan el contacto ni con el padre ni con la madre.

En el lado opuesto, el momento más gratificante de la mediación se produce cuando la pareja llega a un entendimiento. «De repente estás trabajando y te das cuenta de que te puedes levantar y ellos siguen hablando tranquilamente hasta llegar a acuerdos», cuenta la mediadora.

Unos acuerdos que pasan por tratar temas tan fundamentales, como los hijos, la economía, quién se queda con la vivienda, la comunicación o el régimen de visitas.

«La mediación es una carrera de fondo. Hay que ir trabajando poco a poco y en momentos difíciles. Pero la idea es siempre favorecer una gestión pacífica de los conflictos porque sabemos que cuando dos padres siguen peleando después del divorcio la influencia sobre la educación de los hijos es muy negativa» concluye la mediadora.

Fuente: elmundo.es

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